Polaroid: “Todo un palo”

Editoriales - #NuestraMirada 26 de marzo de 2022 Por Claudio chiuchquievich
Vilipendiado a derecha e izquierda, tanto dentro como fuera del oficialismo, el acuerdo de facilidades extendidas negociado por el Poder Ejecutivo y avalado por el Congreso Nacional, marcará un derrotero que a futuro nos expondrá a metas y evaluaciones que ni el más optimista de los obsecuentes piensa se puedan cumplir o alcanzar.
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1-Posicionamientos.
Desde el “albertismo” se dice –no sin razones- que el acuerdo es inédito (tanto como el crédito otorgado a Macri que violó el propio estatuto del FMI) porque no propone las habituales reformas estructurales que exige el Fondo, a saber: reforma previsional, laboral y otras yerbas; sino que las metas a cumplir están sujetas al crecimiento de la economía y la reducción del déficit fiscal.
El “kirchnerismo” decidió no acompañar el proyecto argumentando que las negociaciones que hacía 18 meses encabezaba el ministro Guzmán no contempló las demandas que el oficialismo canalizó durante la campaña electoral, incumpliendo así el contrato con sus votantes.
En su carta de renuncia como jefe de bloque en diputados, Máximo Kirchner afirmó no haber podido jamás participar de las negociaciones y reclamó una firmeza que, expresa con claridad, el gobierno no tuvo.
CFK ya había escrito en una carta su pedido al FMI para que colabore y así determinar en qué paraísos fiscales se podrían encontrar los dólares fugados para que, si en verdad le interesa -sabemos que no- los pueda recuperar.
No deja de resultar curiosa la crítica furiosa a Guzmán que, con todos sus pro y contras, jamás ofició de garante peronista del proyecto neo-liberal, como fuera presentado por Macri en una gira por USA en 2016 el actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; quien, por su parte, fungió de mediador con la oposición para lograr los votos necesarios que permitieron refrendar el acuerdo.

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Allí demostró su habitual flexibilidad para acercar a propios y extraños en un juego de intereses palaciegos muy distantes de las necesidades y urgencias de un pueblo al que se condena a pagar, una vez más, una fuga de capitales inédita en la historia y de la cual no tuvo un solo beneficio.
El “rossismo”, sin perder tiempo, se adueñó de la presidencia del bloque luego de que Agustín Rossi afirmara que “dentro de este contexto, es el mejor acuerdo que se pudo alcanzar”, haciendo gala de un posibilismo que los militantes que integran su espacio parecieran desmentir y confrontar con una épica que solo interpela a los integrantes de los aparatos políticos pero que no mueve el amperímetro de la sociedad, tal cual quedara expresado en las últimas elecciones PASO de la provincia de Santa Fe.
La oposición aprovechó la ocasión para jugar internamente las barajas que posicionan a los futuros candidatos en las próximas internas abiertas.
La UCR y la Coalición Cívica oficiaron de “institucionalmente responsables” al asumir públicamente que la deuda fue contraída por Macri, aprovechando de este modo un hecho indiscutible para horadar aún más al jefe de la banda que resiste los embates de propios y extraños con un indudable respaldo del establishment vernáculo e internacional.
Los cambiemitas PRO consiguieron eliminar una cláusula del acuerdo que refería al plan económico oficialista (que no dejan de reclamar) afirmando que no se atarían a la suerte de un convenio que rechazan porque no realiza las reformas estructurales que consideran necesarias. 
Reformas que habitualmente impone el FMI y hoy le reclaman por qué no lo hace en esta ocasión, demostrando una vez más que su único proyecto está inspirado en el tango de Piazzolla: “Fuga y misterio”, ya que sigue siendo incomprensible que los propios integrantes de esa alianza no denuncien a quien los espió ilegalmente. Silencio sólo comprensible si admitimos que los videos que están en poder de su jefe los incrimina en algo que no quieren ni pueden justificar.

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Por consideraciones tan disímiles como opuestas, tanto a extrema derecha como a izquierda, los bloques que representan a una porción cada vez mayor del electorado, votaron contra el acuerdo.
Con sus matices, tanto la agrupación de Milei como la de Espert, logran con su discurso fascistizar aún más al electorado desencantado de las opciones mayoritarias, favoreciendo el regreso de los responsables del mayor industricidio de nuestra historia y de los beneficiarios de la bicicleta financiera sólo útil a los grandes capitales que hacen pingües ganancias sin producir ni trabajar.
El Frente de Izquierda, una vez más, se encuentra en la encrucijada que siempre salda de igual modo y parece no ruborizarlos ni hacerlos meditar: votar casi siempre exactamente lo mismo que quienes destruyeron el país. Demostrando así que la solidez ideológica no es necesariamente sinónimo de coherencia; ni que interpele o represente el interés de las mayorías.

2-Aparatos políticos: desconcierto y disputas palaciegas.
Máximo Kirchner, en un gesto que nadie podrá desconocer marca un punto de ruptura en la coalición gobernante, anunció en una carta los motivos de su renuncia a la presidencia del bloque en diputados.
Señala allí como responsable al presidente y al ministro Guzmán por la estrategia de negociación y su no inclusión en la misma.
Integrantes de La Cámpora, después de la renuncia de Máximo, salieron a pegarle duro a Guzmán. 
El único de ese espacio que se mantuvo al margen de estas críticas al ministro de economía fue el gobernador Axel Kicillof.
Una de las razones de su discreción, seguramente, es la de saber como gobernador y ex ministro de economía, que un default provocaría estragos en su provincia.
Quizás la otra sea la de no haber perdido la memoria y recordar que la épica no se desentiende del barro; y que el líder de este tiempo disruptivo, Néstor Kirchner, mantuvo en su gabinete al asumir a Alfonso Pratt Gay como presidente del BCRA para reemplazarlo un año después (el 23 de septiembre de 2004) por Martín Redrado, que ocupó ese cargo hasta el fin de su mandato.
Seguramente tampoco olvida Kicillof que Néstor Kirchner eligió como Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos al integrante del Opus Dei, Gustavo Béliz; ni que lo reemplazó ante su renuncia el 24 de julio de 2004 por Horacio Rossatti, que también renunció un año después, el 25 de julio de 2005.
Convendría tampoco olvidar a quienes tanto le sacuden por el lomo a Martín Guzmán que el primer ministro de economía de los gobiernos de CFK fue un tal Martín Lousteau, hoy senador por la UCR elegido en la Ciudad Autónoma de Bs As, pero por entonces creador del proyecto de ley de retenciones móviles a los commodities agropecuarios.
Aún es mayor el desconcierto y disonancia en la coalición gobernante cuando uno comprueba que Carlos Heller votó a favor del acuerdo, Hugo Yaski se abstuvo, Máximo Kirchner ni si quiera se hizo presente en el recinto y Agustín Rossi afirmó que -si hubiera sido legislador- habría votado a favor al expresar que “de acuerdo a las circunstancias, es el mejor acuerdo posible”.
¿Acaso tantas son las diferencias entre los integrantes de este mismo espacio?
¿O debemos inferir que el juego que juegan sólo responde a tácticas y estrategias que buscan reposicionamientos a futuro en lugar de dar respuestas concretas a un problema acuciante que compromete a toda la sociedad?

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3-Herencia y disputa simbólica.
En un solo mandato, Macri logró su objetivo: condicionar por generaciones la soberanía política y la independencia económica del país.
Como bien señaló Graciana Peñafort: “la decisión de tomar el crédito con el FMI no es judiciable; pero determinar quién lo fugó, sí lo es”.
Todo aquél que alguna vez haya pasado cerca de una facultad de abogacía sabe que todo acto jurídico se compone de tres elementos: discernimiento, intención y voluntad.
Comprobado está que estos tres elementos estuvieron presentes en la decisión de endeudarse y fugar capitales de los funcionarios del gobierno anterior.
Según afirmó el presidente Fernández el 1 de marzo en la apertura de las sesiones legislativas, la denuncia penal que realizó el año pasado para que se investigue a los responsables de tremendo latrocinio sigue en pie -y “apoliya”- en tribunales.
La pregunta es por qué no se hace nada para evitar esta demora.
La falta de voluntad política para agilizar este proceso va de la mano con los intereses que siempre protegió un sector dominante del Poder Judicial.
Si realmente fuera el deseo investigar a quienes fugaron la deuda tomada, ya se habrían desarrollado estrategias para instalar el tema que, aún comunicando “mal”, obtendría de inmediato la adhesión de una porción mayoritaria de la ciudadanía.
¿Acaso no amerita una consulta popular vía plebiscito decidir soberanamente acerca de cómo y quiénes deben hacerse cargo del desfalco perpetrado?
¿Acaso mansamente, una vez más, aceptaremos con nuestro yugo “levantar el muerto” que nos dejan un puñado de fascinerosos y ladrones de guantes blancos?
¿Acaso no es necesario salir a dar ese debate que nos permitiría dar vuelta la taba en la disputa simbólica de sentido acerca de cómo resolver esta encrucijada que nos sitúa ante el abismo de saber que reconocer sin discutir esta deuda es abrochar a cuatro generaciones a futuro (además de la nuestra) a pagar con hambre y precariedad laboral lo que se fugaron aquellos que se hacían llamar “el mejor equipo de los últimos 50 años”?

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Otro elemento a tener en cuenta en la disputa simbólica de sentido es que el gobierno afirma que para bajar el déficit, entre otras medidas, incluirá recortes a subsidios que afectarán el bolsillo de todos y se notarán en las tarifas de servicios públicos.
Se anuncia que los aumentos de tarifas serán proporcionales a los niveles de ingreso y estará segmentada en tres niveles para que el costo de la medida sea resuelto de un modo progresivo.
Racionalmente, nadie discutiría la progresividad de esa decisión.
Lo que sí es necesario plantearse es por qué se esperó dos años para exponer tan simple argumento.
¿Acaso es algo que sólo pudo verse a pedido del FMI?
¿O un reconocimiento de que esos aumentos, aún siendo progresivos, son imposibles de absorber por la mayoría de los hogares argentinos?
Vale recordar que 5 años atrás, cuando se abrió el registro voluntario para renunciar a los subsidios en las tarifas de los servicios públicos (que tanto militó la integrante de “Corea del medio”: María O’Donnel) las familias acomodadas que hubieran podido hacerlo brillaron por su ausencia.
Me temo que ese debate -en caso de darse- ya está perdido.
Y no sólo por flagrantes errores en la política comunicacional; sino porque no hay quien pueda comunicar la falta de voluntad política de hacer real lo que se declama pero se teme realizar.
Como ejemplo paradigmático sobra y basta con recordar lo actuado en el caso Vicentín.
De no haber seguido los consejos del gobernador Perotti y se hubiera avanzado con el proceso de estatización de la empresa basado en el fraude al fisco y el Banco Nación realizado por los responsables ejecutivos del gobierno anterior en connivencia con los socios del grupo, se habría podido proteger a los más de 3500 pequeños productores estafados y hoy se tendría una herramienta para evitar los disparatados incrementos de precios en los alimentos que azuzan los índices inflacionarios que no paran de crecer.  

4-Previsiones.
Nadie cree que este acuerdo se cumplirá.
Desde el poder ejecutivo se reconoce que, al menos, permite ganar tiempo.
Los “cambiemitas” le reclaman al FMI haber tenido “mano blanda” con el gobierno.
Las condiciones globales presentes (pandemia aún vigente y “la” guerra que conmueve a occidente) hacen que cualquier instancia futura sea imposible de presagiar.
Habrá que aprender esa máxima de Perón cuando afirmaba que la verdadera política era la que se disputaba en el orden internacional.
Allí habrá que tallar las posibles nuevas medidas que nos permitan surfear este tsunami con la elegancia que se pueda sin perder lo que nos queda de dignidad.

5-Consecuencias.
Nadie podrá objetar que el gobierno del Frente de Todos que preside Alberto Fernández rompió el contrato electoral; no por haber alcanzado este acuerdo con el FMI, sino por no disputar en la subjetividad de sus gobernados (tanto en la calle como en los medios) la demostrable responsabilidad jurídica de quienes nos endeudaron irresponsable y fraudulentamente para fugar divisas.
Una marca más para este tigre deshilachado que, como desde la aparición de la foto del cumpleaños de su compañera en pleno ASPO, sigue baleándose los pies para regocijo de los mercenarios que habitan y comunican desde los medios hegemónicos concentrados y construyen el sentido común dominante creando personajes en permanentes actings como siempre lo fueron Lanata, Nelson Castro, Leuco, Pichón Viale, Majul o Baby Etchecopar y hoy encarna Viviana Canosa.
Su anuncio de que “el viernes arranca otra guerra: la de la inflación en nuestro país”, daría gracia si no fuera patética sabiendo la cantidad de dinero que se invierte entre quienes construyen y están a cargo de su estrategia comunicacional.
En un paisaje devastado, sin jamás haber asumido la necesidad de afectar intereses y reconocer los necesarios conflictos que permitan al pueblo confiar en el gobierno que votó, lo por venir ya está escrito de antemano.
Con una inflación desbocada que acumula un 8,8% en los dos primeros meses (y un 52,3% interanual) mientras los aumentos en alimentos casi duplican la cifra mensual global, más el incremento de los precios internacionales y locales de combustibles, a lo que habrá que agregar las subas de tarifas ya anunciadas, con salarios que hace 5 años no garantizan al 80% de los trabajadores registrados a acceder a la canasta básica o salir de la pobreza… alguien puede dudar de que esto no aguanta más?
Si la unidad lograda para ganar la elección en 2019 se demuestra incapaz de gobernar sin defraudar a sus votantes, no hay presente viable ni 2023 posible.
Pareciera que los únicos que no lo asumen ni comprenden (aún después de la derrota en 2021) son los burócratas de los aparatos políticos.

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6-Evidencias.
“El futuro llegó, hace rato.
Todo un palo, ya lo ves”, 
cantaban  Los Redondos a fines de los ’80… y pareciera fuera hoy.
Desde aquí seguiremos apostando a creer es posible crecer y crear, como disparó Gramsci, “con el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad”.
Aunque hace tiempo aprendimos lo que tantos se empecinan en negar: que el huevo ya es serpiente.

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